Groserías y maltratos: empleadas domésticas develan su realidad

Los relatos de los maltratos, supuestamente recibidos por las trabajadoras, fueron desgarradores.

Sin pelos en la lengua. Así como lo sugiere el refrán, decenas de empleadas domésticas acudieron a la primera, de varias audiencias, para establecer sus derechos en el Concejo de la Ciudad de Filadelfia.

Varias de las mujeres narraron los maltratos, a los que aseguran, se han sometido por años con tal de mantener el empleo.

“He tenido muchas malas experiencias, me han pagado muy poco y algunos jefes me han tratado mal y con groserías”, destacó Betania Shephard en la vista celebrada en la Alcaldía. “Muchas tiene miedo y no están aquí por temor a perder el trabajo”.

La audiencia, celebrada el lunes, fue considerada como un paso hacia delante para crear una carta de trabajo para este sector laboral. La medida fue impuesta por la concejal María Quiñones Sánchez con la idea de crear protección para las trabajadoras de represalias y discriminación.

“Tengo muchas historias fuertes en 24 años de carrera”, sostuvo otra de las trabajadoras, María del Carmen Díaz. “Es humillante para mí que me digan que gano mucho, que en México es mucho dinero”.

La directora de la Alianza de Trabajadores Domésticos de Pensilvania, Nicole Kligerman, agregó que “estamos pidiendo que reciban beneficios, un contrato por escrito y que todos deben recibir un pago justo por su trabajo. Sabemos que no está pasando hoy en día”.

La legislación también establecería normas para que los trabajadores domésticos puedan reportar el abuso y la ciudad pueda tomar acción inmediata contra el patrón.

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