De pandillero a posible policía: relato de superación

Una de las razones por las que los menores ingresan a las pandillas es por la baja supervisión de los padres.

Unirse a las pandillas cercanas a su hogar fue un acto casi automático para no aburrirse en casa mientras sus padres laboraban. La mayoría de los miembros, pertenecían al mismo sector en Bridgeton, Nueva Jersey, y fue más bien un efecto en cadena de los adolescentes del barrio.

Así fue como este joven mexicano, a quien no vamos a identificar para guardar su identidad, formó parte de Los Sureños Street Gag por más de ocho años. Se inició a los 14, pero ya a los 21 internalizó que eso no era lo suyo tras la pérdida de uno de sus “mejores amigos”.

Aseguró que su mayor motivación fue “no estar solo en la casa”. “Mis papas siempre se la pasaban trabajando y cuando llegaba de la escuela no estaba nadie. Tiraba la mochila y me salía a jugar fútbol y con el tiempo me fue llamando la atención probar marihuana o cigarro”, relató el expandillero.

Explicó que para ingresar al violeto grupo había que “ser bautizado”, que suponía una golpiza por 13 segundos de parte de todos los miembros de la pandilla, o “te enviaban a misiones”, que implicaban grafitis, robos o romper vidrios.

Dijo que no tuvo que pasar por “el bautizo” debido a que era uno de los mayorcitos y estaba bien conectado dentro de la organización, porque pese a haber nacido en Estados Unidos, sus padres lo llevaron cuatro años a México, y al regresar tuvo carro. “Yo era el que los llevaba a todas partes”, recordó.

No fue hasta que “apuñalaron a mi mejor amigo en el mismo lugar donde nos reuníamos” que supo que su vida necesitaba cambiar. De hecho, siendo pandillero todos los domingos acudía a la iglesia católica.

Confesó que contrario a otros grupos, pudo seguir su camino sin mirar atrás, pero de igual forma, se mantiene precavido y por esa misma razón no develó su identidad. A sus 23 años ansía continuar los estudios universitarios en Justicia Criminal y hasta convertirse en policía. "El mensaje que le tengo a los jóvenes es que no se dejen llevar por los malos amigos que se dicen llamar amigos, pero en verdad no lo son".

Según datos del FBI un total de 33 mil gangas violentas operan en Estados Unidos. Estas incluyen grupos de reos, de motociclistas y otros.

“En cada condado de Nueva Jersey existe la presencia de las pandillas. Ahora es más difícil identificarlos, pero existen”, destacó el diácono Arnie Santos, de la Parroquia de la Sagrada Cruz quien fue detective policial por 25 años y escribió el libro Street Gangs and God.

El experto explicó que los pandilleros reclutan menores de ocho a nueve años, cuando están en la escuela, y cuando no están bajo el cuidado de los padres.

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