Talibanes quieren “aplastar y matar” invasores de EEUU

La milicia terrorista rechazó la oferta de paz del gobierno afgano y anunció la ofensiva.

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    Talibanes anuncian más ataques

    Las milicias terroristas reanudaron su ofensiva tras el rechazo a la oferta afgana de paz. (Publicado miércoles 25 de abril de 2018)

    Los talibanes dieron el miércoles la espalda a la propuesta de diálogo lanzada a finales de febrero por el gobierno afgano, al considerarla un "esfuerzo por engañar" y una "conspiración", y anunciaron una nueva ofensiva militar de primavera en la que, como aseguran cada año, derrotarán al enemigo.

    La ofensiva “Al Khandaq” empleará “nuevas e intrincadas tácticas” dirigidas a “aplastar y matar a invasores estadounidenses y a sus colaboradores”, dijo la milicia en un comunicado.

    Tras varios meses de mensajes "no oficiales" de rechazo y la ausencia de una negativa explícita, los talibanes calificaron hoy la oferta del gobierno de "conspiración orquestada por los ocupantes extranjeros para debilitar, aplastar y eventualmente pacificar la resistencia legítima afgana y no para acabar con la guerra".

    El presidente afgano, Ashraf Gani, presentó el pasado 28 de febrero una propuesta de diálogo con varios puntos para tratar de convencer a los talibanes.

    Entre ellos, figuraban el reconocimiento de los talibanes como formación política, el permiso a los insurgentes para la apertura de una oficina política, la expedición de pasaportes, la facilitación de la reubicación de sus familias y la liberación de presos.

    La propuesta, realizada en el contexto del diálogo de Kabul, una iniciativa de paz con apoyo internacional lanzada por el Gobierno el año pasado, fue la más ambiciosa presentada hasta ahora por Gani.

    A diferencia del pasado, cuando los talibanes rechazaron de manera inmediata y explícita otras propuestas con el mismo objetivo, los insurgentes optaron esta vez por una posición más ambigua.

    El anuncio de algunas facciones talibanas, como la encabezada por el mulá Rasoul, la más beligerante contra el principal grupo del mulá Haibatulla, de que estaban dispuestos a aceptar con condiciones la oferta alimentó la esperanza del inicio de un proceso de diálogo para acabar con 17 años de conflicto.

    Los talibanes, que en enero ofrecieron un diálogo al gobierno de Estados Unidos rechazando la interlocución de Kabul, al que consideran un régimen títere de Washington, acusaron al gobierno de Donald Trump de "no tener intenciones serias ni sinceras de acabar con la guerra".

    "Quieren intensificar y prolongarla (la guerra) enterrando a Afganistán y a toda la región en sus llamas, y así asegurarse la influencia e interferencia en el futuro", dijeron.

    Fieles a su tradición en estas fechas, los talibanes anunciaron en el comunicado su ofensiva de primavera prometiendo que continuarán sus ataques contra las fuerzas afganas y extranjeras, con el objetivo prioritario de los "invasores estadounidenses y sus agentes de inteligencia" y después de sus "partidarios internos".

    Los talibanes anunciaron que la operación de este año ha sido bautizada "Al Khandaq" (trinchera), en referencia a una batalla histórica en la que el profeta Mahoma logró la victoria mediante una estrategia defensiva.

    Afirmaron que estarán a la ofensiva y la defensiva, con guerrilla, infiltraciones y otras "intrincadas tácticas contra la nueva estrategia de guerra del enemigo".

    "Nuestros muyahidines (guerreros) deben cumplir la sinceridad, devoción, fe en Alá, obediencia, consulta y búsqueda de la guía de Alá en todas y cada una de sus actividades de yihad", se indica en el comunicado.

    Afganistán atraviesa un periodo de gran violencia desde el 1 de enero de 2015, cuando finalizó la misión militar de la OTAN, que continúa en el país en tareas de capacitación y adiestramiento de las fuerzas afganas.

    Ante esta situación, EEUU dio marcha atrás a sus planes de salida del país y este año la administración de Trump decidió aumentar hasta 14,000 los efectivos desplegados en el país, gran parte integrados dentro de la misión de la Alianza Atlántica.

    Durante los últimos dos años, ni el gobierno, que controla alrededor de un 57% del territorio del país ni los talibanes que mantienen bajo su poder alrededor del 11%, han visto progresos en sus objetivos en medio de un conflicto que el año pasado le costó la vida a casi 3,500 civiles.