Coronavirus

Argentina lanza operativos contra el coronavirus y Bolivia relaja medidas pese a que la curva va en ascenso

Los dos países más poblados de la región —México y Brasil— batieron sus marcas de infectados y muertos casi a diario esta semana.

Telemundo

América Latina se está convirtiendo en el nuevo epicentro mundial del coronavirus con más de 543,000 casos confirmados y al menos 33,300 fallecidos.

Los expertos han recalcado los límites de acción de los gobiernos en una región donde millones de personas tienen empleos informales y muchas fuerzas policiales son débiles o corruptas y no pueden imponer restricciones.

Las autoridades argentinas intensificaron este lunes los operativos para detectar a enfermos con coronavirus luego de registrarse un fuerte aumento de los contagios en una zona empobrecida cercana a Buenos Aires, mientras en Bolivia algunas ciudades comenzaban a flexibilizar la cuarentena ante la presión del mayoritario sector de trabajadores informales.

Los operativos en Argentina tienen lugar en el marginal barrio Villa Azul que se reparte en los municipios bonaerenses de Quilmes y Avellaneda, el cual fue completamente aislado con vallados. Hasta ahora se han detectado a más de 50 personas con síntomas mientras que otra cifra similar está en estudio, lo que convirtió a la humilde barriada en el primer foco de contagios en el cinturón urbano de Buenos Aires.

Un comité de emergencia integrado por autoridades sanitarias y de seguridad realizan un control total de entradas y salidas y dos centros logísticos se encargan de la distribución de alimentos y elementos de higiene.

El ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, señaló a medios de prensa que “se cerró toda la circulación y se armó un dispositivo para que les llegue todo lo que necesite; vamos a repartir la comida en las casas”.

Personas que residen en Villa Azul se mostraron de acuerdo con la medida de aislamiento luego de denunciar que vecinos del lugar se juntaban durante la cuarentena a jugar durante horas al fútbol en una pequeña cancha del barrio.

El innovador diseño se basa en un simple cambio: pedales en cambio de botones.

El número de infectados en Argentina asciende de momento a 11,620 y el de fallecidos a 456. Un total de 5,500 casos se registran en la ciudad de Buenos Aires y 4,060 en la provincia homónima, donde los municipios populosos de las cercanías de la capital son los más afectados.

En tanto, la ciudad de Buenos Aires se prepara para volver desde el martes una cuarentena más restrictiva después de que las autoridades decidieron cerrar comercios a los que se les había permitido abrir sus puertas días atrás. Permanecerá el permiso de circulación para trabajadores de actividades esenciales y se limitará el transporte público para contener el aumento de casos, que se han quintuplicado en las últimas dos semanas.

En Bolivia, mientras tanto, algunas ciudades flexibilizaban desde el lunes la cuarentena, prevista a que culmine a fines de mes, ante la presión del sector informal que representa más del 60% de la economía en la nación andina y en momentos en que la pandemia está en pleno crecimiento con 6,013 infectados y 250 decesos.

Las autoridades esperan el mayor pico de casos —con aproximadamente 28.000 y unos 800 decesos— para fines de junio. Santa Cruz y Beni, dos provincias del oriente, concentran el 80% de los contagios.

Las autoridades centraban su atención precisamente en Beni, donde la precariedad del sistema de salud disparó los contagios y el gobernador Fanor Amapo lanzó desesperados pedidos de ayuda. Según medios locales, más de 80 médicos se contagiaron con el virus obligando a reclutar a galenos de otras ciudades para atender a Trinidad, la capital de Beni.

En el norte del continente, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador dijo que en esta semana anunciará medidas de cara al regreso a la “nueva normalidad” en el país, que incluye el regreso a clases y las actividades deportivas en algunas regiones.

Las medidas de reducción de movilidad y que restringían las actividades económicas a sólo las esenciales adoptadas para mitigar la propagación del coronavirus terminarán el 31 de mayo y a partir del 1 de junio el país operará con un sistema de semáforos de cuatro colores que determinará qué tipo de actividades están permitidas de acuerdo con el número de contagios en cada estado.

México atraviesa por el momento más crítico de la epidemia con 68,620 contagios y 7,394 decesos.

Brasil, epicentro de la pandemia en Latinoamérica.

EN BRASIL: RENUNCIA MÉDICO CLAVE EN LA LUCHA CONTRA LA PANDEMIA

En Brasil, el segundo país del mundo con más casos, uno de los arquitectos de la lucha de Brasil contra la pandemia de coronavirus renunció.

La salida de Wanderson de Oliveira se suma a la confusión en un Ministerio de Salud cuyas recomendaciones para limitar la enfermedad han chocado con los llamados del presidente Jair Bolsonaro para reanudar las actividades económicas.

De Oliveira dijo que abandonaría su cargo el lunes. Había ofrecido su renuncia el mes pasado, pero se quedó a petición del entonces ministro de Salud Luiz Mandetta, quien poco después fue despedido por Bolsonaro.

El reemplazo de Mandetta, Nelson Teich, renunció el 15 de mayo luego de menos de un mes en el cargo y el sábado rechazó una propuesta para fungir como asesor del nuevo ministro, el general del ejército Eduardo Pazuello.

De Oliveira había sido uno de los rostros públicos de la campaña contra la pandemia, presentando estadísticas y recomendaciones en conferencias diarias.

Hasta el viernes, Brasil había reportado más de 347,000 casos de coronavirus, detrás de Estados Unidos en el número de infecciones, de acuerdo con el conteo de la Universidad Johns Hopkins. La nación sudamericana también ha registrado más de 22,000 decesos, la quinta cantidad más alta del mundo. Estados Unidos tiene 96.000 muertes.

Desde la llegada de la pandemia, el presidente Bolsonaro ha minimizado al coronavirus, llamándola una “gripecita”, y se ha mostrado más preocupado en el daño económico que puede generar la paralización de la actividad económica.

La propagación prácticamente descontrolada del virus en Brasil ha generado una alerta regional entre sus países vecinos, temerosos de que eventualmente pueda propagar otros focos menores de la enfermedad en el continente.

El aumento en el número de decesos crea una fila de hasta tres días para satisfacer la demanda.
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